Las pausas activas

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Como su nombre indica, se trata de pausas en las cuales no nos quedamos sin hacer nada. Esto es muy importante en el entorno laboral.

No podemos olvidar que ejercitar nuestro cuerpo cuando ha mantenido una postura durante un largo tiempo es esencial.

Si trabajamos sentados, por mucho que tengamos una buena silla de trabajo y mantengamos una buena postura, con el paso de las horas el cuerpo se resiente.

Nuestro cuerpo no está hecho para estar quieto durante mucho tiempo. No obstante, en ocasiones, no nos queda otra debido a nuestro empleo.

Por este motivo, es necesario que aprovechemos los descansos, para así hacer algo. Si podemos dar un paseo de al menos 5 minutos sería perfecto. Si no tenemos tanto tiempo, podemos realizar unos estiramientos en la propia oficina.

Puede darnos algo de vergüenza si compartimos oficina con otras personas. Por suerte, los estiramientos que podemos realizar en el trabajo no son extremadamente llamativos.

Además, siempre podemos trasladarnos a una zona más tranquila, si así sentimos que llamamos menos la atención.

Algunos estiramientos podemos realizarlos sentados; otros, de pie. El objetivo es estirar los músculos, liberar la tensión acumulada del cuerpo y reactivarnos.

Si hacemos pausas activas, volveremos al trabajo con muchas más ganas y preparados para afrontar otra serie de horas sentados.

¿Qué ocurre si trabajamos de pie?

Uno puede pensar que las pausas activas solo son aptas para aquellos que tienen que trabajar sentados. Así, se tiene la falsa creencia de que las personas que trabajan de pie lo que necesitan durante los descansos es sentarse y descansar.

Esto es un error. Las pausas activas también son necesarias si trabajamos de pie. Realizar determinados estiramientos, sobre todo en las piernas, ayudará a liberar la tensión acumulada y a relajar los músculos. Algunos estiramientos vamos a poder hacerlos sentados.

Hacer pausas activas cuando trabajamos de pie nos permitirá prevenir cualquier tensión en las piernas que pueda derivar en calambres o subidas de gemelos. Además, nos ayudará a prepararnos para pasar otras horas más de pie y hacerlo sintiendo que el cuerpo está más relajado.

También, hacer una pausa activa en estos casos nos puede ayudar a corregir nuestra postura. Pues, con el paso de las horas, puede que nuestro cuerpo de pie no esté del todo alineado y esto nos perjudique.

Las pausas activas y la mente

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Hasta el momento hemos tratado las pausas activas como algo meramente físico. No obstante, tendríamos que especificar que las pausas activas también hacen referencia a nuestra mente.

  • En los estiramientos podemos aprovechar para respirar (ya que este es un ejercicio que debería formar parte de ellos), concentrarnos en nuestro cuerpo, en sentir el estiramiento y evadirnos del trabajo.
  • Si no somos capaces, recomendamos hacer una breve meditación. No es necesario mucho tiempo. Con solo uno o dos minutos se puede realizar una perfecta meditación. Lo importante es que nadie nos moleste y que nos centremos.

Meditar también forma parte de las pausas activas y nos permite liberar estrés, además de alejarnos por un momento de todas las preocupaciones que tenemos.

Así pues, combinar las pausas físicas activas con otras destinadas a la mente es muy beneficioso para nosotros.

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